El trauma es una experiencia que sobrepasa nuestra capacidad de respuesta. No es solo un recuerdo doloroso; deja una huella física que altera la forma en que tu cerebro procesa el mundo. El cuerpo a menudo se queda atrapado en un estado de alerta o de colapso, mucho después de que el peligro haya desaparecido.
Aquí la tarea del terapeuta es reprogramar el cerebro emocional para que deje de seguir reaccionando como si estuviera en el pasado. No se trata solo de contar lo que pasó, sino de ayudar a tu sistema nervioso a comprender que, hoy, finalmente estás a salvo.
Indicadores de trauma psicológico:
Hipervigilancia: Vivir con los hombros tensos, el sueño ligero o sobresaltarse ante cualquier ruido. Tu cuerpo sigue buscando el peligro.
Disociación: Sentirte desconectado de tus emociones o de tu propio cuerpo, como si vieras tu vida a través de un cristal.
Flashbacks: Sensaciones de pánico, asfixia o náuseas que aparecen sin una explicación lógica en el presente.
Fragmentación de la identidad: Sentir que hay "partes" de ti que reaccionan de forma infantil o violenta, y que no puedes controlar.
Vergüenza extrema: La sensación persistente de que hay algo "roto" o intrínsecamente malo en ti.
La sanación está profundamente ligada a la experiencia de seguridad. Mi intención es acompañarte a recuperar la conexión con tu cuerpo y con tus sensaciones físicas, e ir integrando aquellas experiencias que quedaron bloqueadas o no pudieron procesarse, para que puedas relacionarte contigo mismo y con los demás desde un lugar de calma y la confianza.
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